30°C Villahermosa
 
Vientos esotéricos
por Gaby del Valle
¡Salud Física y emocional!
  Comentar
  A+   A-
 
Publicado: 01.09.2010
La tristeza es una corriente que puede apoderarse del alma en cualquier momento… se instala y no se aparta a veces, porque la persona se aferra a ella como una vieja costumbre: y entonces hace costras que quedarán ahí por el resto de tus días.  Las costras son velos que oscurecen la visión de todo lo que te rodea, impidiéndote ver la luz, las nubes, el cielo, el sol, los rostros de los niños y el delicioso entorno del bosque o el mar… es entonces que tu alma también se cubre y deja de producir algo para lo que estamos preparados y vinimos a hacer: alegría.  Ésta es a iluminación del Ser Eterno y la propia; así mismo, aquella con la que está cubierto este planeta Tierra, donde tuvimos la suerte de venir a habitar.

Hace días me escribió un chico que, por razones personales, se quería suicidar. Sí, a veces este lugar que debería ser de felicidad, se transforma en un doloroso ambiente donde las personas se pierden y no encuentran la forma para salir del sufrimiento; pero existen caminos y éstos no son fáciles porque se debe vencer el propio yo, que puede ser el enemigo más formidable con quien podamos enfrentarnos. En el yo, se encierran los miedos, los obstáculos y hasta las fantasías más deformadas, porque a veces, la persona es quien inventa un mundo terrorífico donde habitar, y donde perderse; hubo un momento en que, en su debilidad, se dejó caer hasta hundirse en el estado de ánimo más fatalista. 
Sin embargo, podemos vencer a nuestro enemigo interno, tomando en cuenta las elecciones que se pueden tomar para cerrar de una vez por todas ciclos dolorosos e incluso terribles:

Cuando se termina una relación amorosa:
Deja que él o ella se vayan.  Sí, la ruptura fue tan intensa como la relación, pero no tienes alternativa, ya que esa persona se encuentra lejos de ti… para siempre.  Sin importar el tiempo que haya pasado, ¡haz algo! Devuelve desamor con indiferencia, ¡pero que sea real! No puedes engancharte a una relación imaginaria ya, ni tampoco puedes vivir alimentando el rencor que se deriva de ésta. Y bueno, en la siguiente platicaremos de lo que sucede en el interior y cómo remediarlo, pero primero, te diré:

La cura:

1.- Presta atención
Obsérvate con cuidado y anota todo aquello que has abandonado para ti mismo: quizá la manicura, el gym, un nuevo peinado, ropa, accesorios, actividades, visitas a los amigos o a la familia, o tal vez a ellos los abrumas contándoles lo que te sucede, como si fuese un disco rallado: “yo, yo, yo”.  Cierra tu boca y escúchales; seguro tienen algo interesante qué contarte e incluso penas más grandes, pero guardan silencio para escucharte.  ¡Silencio! Nada de proseguir en ese canal.  Comienza a curarte, impidiendo cualquier expresión relacionada con él o ella (los que te traicionaron).  Con constancia, lograrás evitar mencionarles. 

2.- Disciplina tu mente
La persona ya no está frente a ti, sólo en la imaginación donde se esconden los recuerdos. ¡Evítalos! Imagina que estás frente a un abismo y tuvieras el impulso constante de arrojarte al vacío, por supuesto que no lo harías; harías todo por retirarte de ahí lo más pronto posible; bueno, así es el recuerdo de esa persona: un abismo del cual te debes apartar de inmediato.  Cada que su recuerdo venga a ti, deséchalo, piensa en otra cosa: flores, campo, azul, blanco, nubes, niños, éxito.  Y nos vemos el miércoles para continuar con más.
Agrega tu comentario
Nombre: Comentarios:
Email:


Ingresa el código: *

 
 


No hay comentarios para este post




 
 
¡Club de Nutrición!
31.08.2010
Vida y estilo al natural
30.08.2010
Puedo lograr lo que me propongo
30.08.2010
Dieta y armonía
29.08.2010
Interpretación de un sueño
25.08.2010
A bajar tallas
23.08.2010
El hambre no sabe de debates
Compló en Jalapa
Fernando Vázquez Rosas
La inundación los salvara
Leobardo Pérez Marín
El circo mediático del informe
Homero T. Calderón
Ahí viene, ahí viene…
Pepe Zurita